Page 585 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
El hombre vestido con el uniforme de coronel se
sentó en el trono, quitándose el casco cromado y
entregándolo a un edecán. Sergio quitó el seguro, y
esperó. Alguien se acercaba ahora, llevando en un
almohadón de terciopelo un pergamino; otro
funcionario, con la librea de la Presidencia, situaba un
micrófono ante el hombre vestido de verde oscuro.
Sergio hizo retroceder el cerrojo y el primero de los
grandes proyectiles dorados se deslizó suavemente en
la recámara. Tenía el visor bajo, con la retícula cruzada
sobre el pecho del hombre. Alguien más se acercó; un
militar de alta graduación, según su edad y sus
condecoraciones, que mantenía en sus manos una
espada de mango de marfil con gran dragona dorada.
Estaba hablando, a juzgar por el movimiento de sus
labios, y el hombre sentado en el trono le contemplaba
con expresión átona. Sergio conectó el interruptor de
carga, y escuchó el zumbido del campo magnético al
captar potencia de la pila... Después, sin pensarlo más,
alzó ligeramente el arma, hasta que la retícula situó su
cruz sobre el cuello del hombre... Durante unos
momentos, su dedo se crispó sobre el gatillo,
contemplando intensamente aquel rostro odiado,
aquellos rasgos que conocía perfectamente uno por
uno, cada imperfección, cada defecto de la piel, cada
arruga junto a los párpados o en las comisuras de la
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