Page 608 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Sí, Alteza —contestó el oficial, sin saber muy bien
donde mirar, pues la voz parecía salir del mismo curso
de zumo topacio.
—¿Están armados?
—De ninguna manera... Alteza. Sólo tenían
cuchillos... y se les quitaron.
—Que pasen. Usted retírese, coronel... Ni una
palabra de esto a nadie...
—Si su Alteza lo desea, puedo permanecer aquí con
mis hombres... por si acaso.
No hubo respuesta alguna; sólo el más absoluto
silencio, y algo como un reír débil del licor ambarino.
Durante unos segundos el coronel permaneció
esperando algo; una palabra, una frase de ánimo, un
signo de agradecimiento... Nada. Ni un sonido. Por fin,
con las mejillas sonrojadas, y bajando la cabeza, el
coronel hizo a los prisioneros un seco y desabrido gesto
para que atravesaran la abertura triangular...
Al ver la renuencia de sus amigos, evidentemente
aterrados ante aquel aparato desmesurado, y ante algo
que sólo podría describirse como las aterradoras
miradas que el zumo topacio les dirigía, Sergio abrió el
camino, adelantándose. Al hacerlo, tropezó con las
ramas de un arbusto situado junto a la entrada; un
arbusto de tronco cilindrico, excrecencias en ángulo
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