Page 612 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
su cintura...
—¿Quién... quién te dio esto?
El vaso de licor rosado había caído sobre el tablero,
vertiendo su líquido en lentas ondas. La mesa de
madera roja lanzó un chasquido y engulló vaso y
líquido, que desaparecieron sin dejar rastro. Por
primera vez Sergio alzó el rostro.
—Nadie me lo dio —dijo, con voz alta e
inesperadamente potente—. Yo mismo lo escribí; yo
mismo... Pero, Alberto... Pero, Alberto, a pesar de que
estoy sucio y llevo otro traje... ¿es posible que no me
reconozcas?
Alberto de Belloc retrocedió un poco, desencajado,
mientras los dos hombres de oscuro se situaban a su
lado, con las manos pálidas y amenazadoras tendidas
hacia Sergio... Este parecía haber crecido; con un par de
manotazos trató de sacarse el polvo de la cara...
—Sí; soy yo —dijo—. Yo mismo. Lo que dice ese
papel no lo sabíamos más que tú y yo... No era preciso,
como verás ahora... digamos que es una broma; he
adquirido un curioso sentido del humor ahí abajo... Me
acuerdo de cuando hablábamos de lo que ahí pone... y
cuidábamos tu perro «Cosa», el que te subieron de la
tierra, no pudo aguantar la Ciudad, y murió a los pocos
días... No me mires con esa cara, Alberto... es verdad,
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