Page 611 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
estaba sentado tras la mesa.
Este permaneció quieto, con el mensaje entre las
manos, mirando curiosamente, de la misma forma que
si examinase unos animales salvajes entre rejas, a sus
cuatro astrosos visitantes. Los dos hombres tristes, sin
haber variado hasta ahora su melancólica expresión,
sólo les dirigían una fugaz mirada de cuando en
cuando, barriéndolos los ojos amarillos y lucientes del
uno, los ojos grises y como podridos del otro, como si
les tuvieran cuidadosamente encañonados.
Pausadamente, Alberto de Belloc, con una mano
larga y blanca, rozó la superficie de la mesa. Un alto
vaso tallado, conteniendo un líquido rosa, se
materializó entre sus dedos. Tomó un pequeño sorbo,
y lo dejó ante él. Después, con la misma pausa, que
quizá no fuese calma y meditación, sino falta de
ímpetu vital, leyó el mensaje. El efecto de esta lectura
fue tan instantáneo y violento que los dos hombres de
oscuro se aproximaron instintivamente a él,
ondulando las manos, como en una tentativa de
protegerlo con armas que no se veían, cuando el noble
se alzó apresuradamente, caminó, abriéndose en dos la
mesa de madera roja a su paso, y se plantó ante los
salvajes, separadas las piernas, los ojos castaños
centelleantes, las manos tendidas hacia el frente, el
sable con gran dragona de hilos dorados oscilando en
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