Page 632 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


               —Lo  capturamos  al  cabo  de  unos  días.  Alteza  —

            contestó el Conde Ratkoff, con voz tensa—. Como Vos

            decís, era un retrasado... y tuvisteis buen cuidado de


            que no supiera nada. Porque no conseguimos que nos

            explicase exactamente qué había sucedido...


               —¿Te encargaste tú, Bategay?


               En los labios del enano surgió una sonrisa amarilla.


               —Duró  mucho,  señor...  —dijo  con  voz  afilada—.


            Mucho más de lo que hubiera querido él mismo...


               —Me lo imagino... me lo imagino muy bien. Es triste.

            Pero  esa  muerte  no  pesa  sobre  mi  conciencia,  sino


            sobre la vuestra. Fuisteis hábiles. Apartasteis de mí a

            mis primos, a mis amigos... a las mujeres...


               —Lo  hice  todo  por  el  bien  de  la  ciudad,  señor.


            Vuestras ideas eran peligrosas, disolventes; hubieran

            sido la ruina de todos...


               —Sí, y por eso apartaste a las mujeres de mí. Soy un

            hombre;  las  mujeres  me  gustan...  pero  hasta  en  ese


            aspecto tuve que estar solo... hasta que apareció Ana

            Arnold...


               —No sé quién es —dijo Alberto.


               —Claro  que  no.  Era  una  mujer  maravillosa...


            congeniamos  rápidamente,  y  por  primera  vez,  cosa

            extraña,  Ratkoff  no  se  interpuso  en  unos  amores




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