Page 262 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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EL VUELO DE ÍCARO
Tienes que entregarme a ese bastardo ateniense
para que le dé un escarmiento delante de todo el
ejército —insistió Meleagro.
—Sabes que no voy a hacerlo.
—¡Me estás desautorizando delante de mis
hombres! ¿Dónde queda tu propia autoridad si no
haces que se respete la de tus generales?
Alejandro sostuvo la mirada de Meleagro sin
pestañear. Pero Lisanias, que escuchaba la
conversación en silencio, supo por su forma de apretar
la mandíbula que estaba empezando a perder la
paciencia.
—Euctemón recibirá la sanción disciplinaria que se
merece —dijo Alejandro.
—¡Por supuesto que la recibirá! Dámelo y verás qué
rápido arreglamos este asunto a la vieja usanza
macedonia.
La vieja usanza consistía en ser acribillado por una
lluvia de lanzas. Alejandro meneó la cabeza de forma
casi imperceptible.
—Recibirá un castigo, pero no ése. Es un joven
valioso.
—¿Ese patán? ¡Ni siquiera es capaz de desfilar sin
perder el paso! Seguro que sus propios compañeros de
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