Page 385 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 385

evidente  que  era  el  vivo  retrato  de  su  madre.  Un

            bárbaro, en suma.


                  De lo que no estaba tan seguro Neoptólemo era de


            si él mismo y su familia eran griegos. Escuchando a su

            madre, a su padrastro Pérdicas, a su tío Alejandro y a


            otros  parientes,  Neo  había  observado  que  a  veces  se

            llamaban a sí mismos griegos y se jactaban de serlo,

            mientras  que  otras  veces  se  decían  macedonios  y


            reservaban el término «griegos» para otras personas,

            acompañándolo además de epítetos como «cobardes»,

            «codiciosos»,                  «afeminados»,                    «decadentes»                   o


            «mentirosos».


                  —¿Nosotros somos griegos? —le había preguntado

            a su madre en una ocasión.


                  —Qué preguntas haces. Es evidente que lo somos.



                  —¿Y por qué es tan evidente?


                  —Por  muchas  razones.  —Su  madre  las  enumeró

            con  los  dedos,  como  una  lección  bien  aprendida—.

            Hablamos griego, adoramos a los dioses que habitan


            en el monte Olimpo, consultamos al oráculo de Delfos,

            participamos en los Juegos Olímpicos, los fundadores

            de nuestra casa real proceden de la ciudad de Argos y


            somos nosotros quienes hemos vengado la invasión de

            Grecia  y  el  incendio  de  los  templos  de  Atenas.  ¿Te


            parecen argumentos suficientes?




                                                              385
   380   381   382   383   384   385   386   387   388   389   390