Page 387 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 387

de Alejandro y Estatira, un primo al que ella y Neo sólo

            conocían de oídas.


                  —Retira eso ahora mismo —dijo Ego.



                  —¿Por qué voy a retirarlo si es verdad?


                  —Que lo retires.


                  —¡No me da la gana!


                  Por  respuesta,  Ego  le  propinó  una  patada  en  la

            espinilla con todas sus fuerzas. Cadmia se puso a saltar


            a la pata coja agarrándose la pierna dolorida y rompió

            a llorar. Neo, a quien su madre había enseñado que el

            honor y la integridad de su hermana valían más que el


            oro y la ambrosía juntos, se abalanzó sobre Ego y le dio

            un empujón. El futuro rey de reyes cayó de espaldas en


            la  hierba,  pero  se  levantó  enseguida  y  miró  a  su

            alrededor. A su lado había un arriate delimitado por

            piedras negras de textura porosa. Ego cogió la primera


            que encontró a mano y se la tiró a Neoptólemo. Éste se

            apartó en el último instante y la piedra le pasó rozando

            la  cabeza.  Pero  detrás  de  ella  llegó  el  propio  Ego


            enarbolando una rama con la que le golpeó en la boca.

            Neo  retrocedió  y  se  llevó  la  mano  al  labio  inferior.

            Estaba  sangrando  y  le  dolía  mucho.  En  un  segundo


            había aprendido una dura lección. Su primo era una de

            esas  personas  que  responden  ante  una  agresión  con


            otra aún más violenta y que no se detienen ante nada.




                                                              387
   382   383   384   385   386   387   388   389   390   391   392