Page 619 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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visión.
—¿Te fijaste en él de cerca?
—Sí.
—¿Notaste algo raro en sus ojos?
—Mientras estaba conmigo no pareció que se
quedara ciego. Pero, ahora que lo dices, tuve la
impresión de que se le notaba más que nunca que tiene
cada ojo de un color.
Néstor asintió. Lo que todo el mundo interpretaba
como diferencia de color entre los dos iris de Alejandro,
verde y azulado, se debía más bien a que tenía una
pupila ligeramente más grande que la otra. Según le
constaba a Néstor, los ojos del rey siempre habían sido
así. Pero si una de las pupilas se había agrandado aún
más, eso acentuaría la diferencia de color.
A Lila también se le había dilatado una pupila, y
aquel síntoma había desaparecido con la operación.
Pero Néstor sospechó que el mal de Alejandro debía
estar más hondo, en profundidades del cerebro en las
que no se atrevía a hurgar. Un asunto muy feo.
—¿Crees que es algo grave? —preguntó Crátero.
—Aún no lo sé. Supongo que no —mintió Néstor.
—Nuestro anfitrión te espera. Ve con él.
Desde la alcoba de Aristóteles seguían oyéndose las
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