Page 614 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Al ver a Néstor, Pérdicas le hizo una señal para que
se acercara. El médico dejó al joven Clodio a mitad de
una frase sobre la bilis negra, y acudió a saludar a los
dos generales. Pérdicas le rozó apenas las mejillas, pero
Crátero le estrechó con fuerza y al besarle le pinchó con
su híspida barbaza negra.
—Nos has costado la mitad de las arenas del Pactolo
—le dijo al oído—, pero me alegro de verte.
Aprovechando que el grupo se abría, un joven
grueso y de ojos saltones se incorporó a él. Julia lo
presentó a los recién llegados como Timeo, un erudito
siciliano que llevaba algún tiempo investigando la
relación entre linajes latinos, etruscos y helenos. La
conversación, como era habitual cuando se
congregaban más de tres nobles romanos, derivó
enseguida hacia alcurnias y prosapias, y Timeo
aseguró que los Julios descendían de la diosa Afrodita.
Al oír eso, Escipión dijo algo al oído a su esposa, y ésta
se puso la mano en la boca para tapar una risita y le dio
un codazo. Néstor sospechó que la broma tenía algo
que ver con la diosa del amor y el sexo.
—Hablando de linajes y familias, hay algo que no
acabo de entender —dijo Clea—. ¿Cuál es la diferencia
entre patricios y plebeyos? Al principio pensé que los
patricios son los nobles que gobiernan Roma, pero Julia
me ha dicho que no es así.
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