Page 430 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 37 Ramsey Campbell
–No podían matarla, solo corromperla. Y no lo
consiguieron, al menos por completo. Se ha concedido
otra oportunidad.
Barbara tenía que creer que era cierto. Cuando Ted
logró coger sus manos, que seguían extendiéndose
hacia la carbonizada oscuridad, y la obligó a girarse,
vio que las llamas distantes ascendían más allá de las
marismas. En cierta ocasión, Angela había visto un
espectáculo similar. El viento gemía entre la hierba, el
río chocaba contra los pilones de madera, el cielo de
oriente empezaba a palidecer. Se apoyaron en un poste
del embarcadero y se abrazaron el uno al otro con
fuerza, incapaces de hablar. Barbara observaba las
llamas eternas intentando creer, mientras esperaban al
amanecer bajo la fría oscuridad.
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