Page 104 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —No  —rebatió  el  Gigante—.  Casi  acertaste,  pero

          pasaste algo por alto.


                 Cincinnatus  sintió  un  rubor  en  el  cuello.  Pero


          comprendió de inmediato a qué se refería el Gigante.


                 —Me  olvidaba.  Por  supuesto.  Esta  Reina  Colmena

          tiene que haber estado comunicada con todas las reinas


          de las colonias establecidas, del mundo natal. Ellas sabían

          que ella estaba aquí y que iba a buscar otro planeta. Si

          murió y fue reemplazada por una hija, también conocen


          a la hija. La distancia no significa nada para ellos. Cuando

          esta Reina Colmena descubra que somos humanos, sabrá


          que hemos matado a las demás reinas.


                 Ender asintió.


                 —Estamos  en  un  gran  brete,  ¿verdad?  Ella  no

          reconoce nuestra nave porque ninguna reina vio este tipo

          de diseño. Así que cree que podemos ser alienígenas de


          otra especie. Pero en cuanto sepa que somos humanos,

          pensará  que  somos  el  enemigo  más  feroz  e  implacable

          que  ha  enfrentado  nunca.  Supondrá  que  planeamos


          matarla.


                 —¿Qué otra cosa podría creer? —preguntó Carlotta.


                 —A menos... —dijo el Gigante.


                 —¿A menos qué? —preguntó Carlotta.


                 Cincinnatus no sabía a qué se refería el Gigante.


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