Page 108 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
Cincinnatus notó complacido que Ender no parecía
muy ansioso de ofrecerse.
—Bien, yo no quepo en el Cachorro —dijo el
Gigante—. Así que tendrá que ser uno de vosotros.
—Iré yo —anunció Cincinnatus—. Soy el más
preparado si las cosas salen mal, y soy el más prescindible
si las cosas salen muy mal.
Cincinnatus vio que Ender pensaba que era una
pésima idea y que Carlotta tenía sus dudas.
Pero el Gigante la aceptó.
—Vuela en círculos alrededor de ellos y fíjate qué
reacción obtienes —le indicó—. Aterriza en la superficie.
Si puedes abrir una puerta, ábrela e invítalos a
inspeccionar. Muéstrales tu forma. Lárgate de allí si
parece peligroso. Y si no obtienes ninguna reacción,
lárgate de todos modos. Limítate a abrir una puerta. No
entres solo. Haz todo lo que puedas para lograr que los
habitantes de la nave, sean quienes fueren, salgan y
comiencen a comunicarse, pero no hagas nada violento ni
amenazador. Y no entres.
—No entraré —prometió Cincinnatus.
—Él entrará —rebatió Ender—. No podrá evitarlo.
Estamos hablando de Sergeant.
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