Page 107 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 107
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Es otra posibilidad —admitió el Gigante—. Y ha
tenido mucho tiempo para pensar qué hacer con los
humanos si se cruza con ellos. Puede ser una disculpa
abyecta y servil. Puede ser una treta para inducirnos a ser
vulnerables. Puede ser un ataque devastador en cuanto
averigüe a qué especie pertenecemos.
—O todos los tripulantes de esa nave pueden estar
muertos —añadió Cincinnatus.
—Olvidas que alguien la puso en órbita —objetó
Carlotta.
—No olvido nada —replicó Cincinnatus—. Cuando
ves algo que parece muerto, a veces es una treta, a veces
es mero silencio, y a veces la cosa está muerta.
—Pues aquí estamos —dijo el Gigante—. Esa nave
colonial puede estar rebosando de furiosos soldados
fórmicos. Puede estar vacía. Puede contener una Reina
Colmena que solo desea ser nuestra amiga.
—Bien, ¿qué hacemos? Si es realmente una nave
fórmica —opinó Carlotta—, no podemos llamarla con
nuestro código de identificación.
—Creo que la única opción es enviar un embajador
—propuso el Gigante—. O, por decirlo con mayor
precisión, un espía.
—¿Quién? —preguntó Ender.
107

