Page 186 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
en las paredes, en la parte angosta, y disparó el
pulverizador entre las piernas, hacia abajo.
El sedante, si funcionaba con los rajos, tenía que ser
muy rápido. Brotó de la boquilla en una fina niebla, pero
a tal velocidad que llenó el corredor hasta diez metros
adelante. El olor era muy tenue.
Naturalmente, la niebla sedante no detuvo el avance
de los rajos; Cincinnatus preparó su escopeta para
disparar, apuntando hacia abajo entre las piernas,
mientras esperaba para ver en qué estado se hallaban los
rajos al llegar.
Aún estaban botando en las paredes, pero ahora veía
que no era un movimiento controlado. En vez de aterrizar
sobre las patas, cualquier parte de sus cuerpos golpeaba
la pared, y llegaban de cola y no con las mandíbulas
delante.
—El sedante está funcionando —anunció
Cincinnatus.
—Bien —repuso Ender.
—Sigamos andando —añadió Carlotta.
Cincinnatus sintió cierto resentimiento (¿Quién está
al mando aquí?), pero de inmediato comprendió que ella
estaba en lo cierto, y que él ya tenía que haber dado esa
orden.
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