Page 245 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 245
Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
Llegó a ver que Sergeant, siempre alerta, apuntaba la
niebla hacia el zángano, pero Ender ni siquiera tuvo que
decirle que no. Carlotta estiró una mano para contenerlo.
El zángano aterrizó y estableció contacto. Un nuevo
caudal de imágenes cruzó la mente de Ender, mas ahora
no eran confusas. El zángano comunicaba angustia y
hambre, pero no estaba furioso. Tampoco lo estaban los
demás zánganos, pues Ender notó que participaban en el
mensaje.
El capullo que les había ofrecido Ender estaba vacío.
Muerto. Era solo uno de los capullos de la cámara de la
Reina Colmena, y todos habían muerto con la reina.
Pero ellos sabían que existía una reina viva que nunca
había estado en la nave. La necesitaban ahora. Un
humano la tenía, e incluso podían mostrarle a Ender su
rostro, pero Ender ignoraba quién era.
Le mostraron el interior del ecotat, todas las plantas,
los pequeños animales. Árboles, insectos, hierbas, flores,
raíces, trepadoras, enredaderas, todo dentro del cilindro.
Le mostraron obreras fórmicas que cargaban plantas
y animales en los grandes vehículos insectoides de
aterrizaje y los lanzaban a través de la atmósfera. Los
vehículos se abrían y las obreras los descargaban,
plantaban cosas, reduciendo la flora y la fauna nativas a
245

