Page 241 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Con  el  exceso  de  alimento,  la  población  de  rajos

          proliferó;  cuando  terminaron  de  devorar  a  todos  los


          fórmicos  muertos  que  pudieron  encontrar,  los  rajos

          seguían allí.


                 Tenían una misión inscrita en los genes: eran pastores

          y carroñeros. También estaban entrenados para defecar


          únicamente en el ecotat (al aire libre, en la naturaleza, en

          la perspectiva de ellos). Cuando terminaron de consumir


          a los fórmicos muertos, descubrieron que su población se

          había  expandido  con  demasiada  celeridad.  No  había

          comida suficiente. Se estaban muriendo de hambre.



                 La Reina Colmena nunca habría permitido semejante

          cosa:  su  mente  tenía  tanto  poder  que  cuando  se

          concentraba en los rajos podía matar a los sobrantes con


          solo fijarse en ellos.


                 Pero  aunque  los  zánganos  podían  escudriñar  la

          mente de los rajos, no tenían el poder destructivo de una

          reina. Y los rajos eran tan estúpidos que los zánganos no


          podían  controlarlos.  Los  rajos  no  podían  recibir  y

          recordar una orden.


                 Y así los rajos se volvieron salvajes. Mejor dicho, solo


          algunos  se  volvieron  salvajes,  pero  al  cabo  de  varias

          generaciones,  los  salvajes  eran  los  únicos  que  aún  se

          reproducían en los corredores de la nave.





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