Page 257 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
tuvieran cien mundos, y solo estuvieran esperando el
momento oportuno.
Una cosa era segura: Bean tenía que hablar
personalmente con esos zánganos. Tenía que saber lo que
ellos sabían, pues parecían saber todo lo que sabía la
reina.
O quizá no. Quizás ella solo los usara para que le
ayudaran a pilotar la nave, a controlar a las obreras.
Quizá les ocultara un sinfín de secretos. ¿Por qué les
contaría todo? Ella mantenía una comunicación estrecha
con otras reinas, pero ¿por qué lo haría con seres
inferiores, con herramientas, con esclavos?
Aun así, Bean tenía que saber lo que sabían los
zánganos. No porque no creyera en el informe de Ender,
sino porque el niño carecía del contexto que Bean podía
aportar a esa conversación mental.
El problema era que Bean no podía pretender que los
zánganos fueran a él. ¿Que abandonaran su nave? La
responsabilidad por esa nave los había mantenido con
vida durante un siglo después de la muerte de la reina.
Aun ahora, vivían solo con la esperanza de salvar la nave,
encontrando otra reina. No abandonarían la nave. ¿Qué
podía ofrecerles Bean?
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