Page 258 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Si  quería  averiguar  la  verdad  sobre  las  Reinas

          Colmena, tendría que ir a ellos.


                 En  la  nave,  los  niños  accedieron  al  pedido  de  los


          zánganos  y  decidieron  eliminar  a  los  rajos  salvajes.

          Quedaban muchos rajos domésticos con vida en el ecotat

          y la cámara de la reina. Al encontrar y matar a todos los


          rajos salvajes, los niños volvían soportable la vida de los

          zánganos. Podían darse un atracón de babosas. Su deuda


          de gratitud con los humanos (mejor dicho, los antoninos,

          los leguminotes) sería considerable.


                 Siempre  que  los  fórmicos  pudieran  sentir  gratitud.


          ¿Acaso los zánganos también los engañaban?


                 Los  niños  tardaron  un  par  de  horas  en  limpiar  la

          nave, mientras los zánganos los guiaban a cada guarida

          de rajos salvajes. Con esto, Bean aprendió algo más; las


          aptitudes mentales de los zánganos les permitían detectar

          la mente diminuta de los rajos. ¿De qué serían capaces las

          obreras  individuales,  si  la  reina  las  hubiera  dejado  en


          libertad? ¿Tenían aptitudes mentales comparables a las

          de los zánganos? ¿Podían «hablar» entre sí? ¿O la reina

          siempre detectaría una conversación y le pondría fin?



                 ¿Por qué morían cuando moría la reina? ¿Por qué no

          morían los zánganos? En todo caso, ellos dependían más








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