Page 254 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          pinzas bajo el visor de Carlotta, Bean estuvo a punto de

          morirse.  Su  corazón  bombeó  con  esfuerzo  y  luego  se


          quedó  ominosamente  quieto.  Se  activaron  un  par  de

          alarmas. Bean sospechó que el dolor lacerante que sentía

          en el hombro y el brazo izquierdos era un presagio del


          fin.


                 Pero  automáticamente  se  inyectaron  drogas  en  sus

          venas, y su pulso volvió a la normalidad.


                 Sería irónico que los rajos me mataran a mí solo por


          no poder dejar de mirar a los niños.


                 Tenía miedo por ellos; estaba orgulloso de ellos. En

          cinco de sus seis años, solo habían conocido a un gigante


          y  a  sus  hermanos,  y  no  tenían  idea  de  cuán  pequeños

          parecían.  Las  palabras  que  pronunciaban  aún  lo

          asombraban. La hondura de su análisis, la rapidez de su


          pensamiento. Si yo hablaba como ellos en las calles de

          Rotterdam,  no  es  de  extrañar  que  sor  Carlotta  me

          rescatara. Mi lugar no estaba en esas calles.


                 Y estos niños estarían totalmente fuera de lugar en


          una  escuela  primaria  de  Estados  Unidos,  o  matando

          tiempo  en  Finlandia  hasta  cumplir  los  siete.  Carlotta


          podía  obtener  un  diploma  de  ingeniera;  Ender  podía

          obtener  un  doctorado,  pues  gran  parte  de  su  trabajo

          calificaría  para  una  tesis  si  Bean  lo  guiaba  para  que  lo





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