Page 252 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Mientras  comían,  Ender  sintetizó  lo  que  había

          aprendido.


                 —Creo que esa comida les salvó la vida —dijo.


                 —Un poco cruel para las babosas —opinó Sergeant.



                 —Creo  que  sabrían  mejor  con  canela  —añadió

          Carlotta.


                 Ender no prestó atención a las bromas. No existía el


          sentido del humor fórmico, y en ese momento se sentía

          muy fórmico.


                 —Para ellos no tiene sentido sembrar este planeta si

          no tienen una reina. Y no tenemos ninguna para darles.


                 —Al  menos  podemos  conseguirles  comida  —dijo


          Sergeant—. Y domesticar a esos rajos salvajes. Más aún,

          podemos matarlos, si lo desean. La nave es de ellos, así

          que los rajos son de ellos, y si quieren matarlos, podemos


          sedarlos y exterminarlos. Así los zánganos ya no correrán

          peligro en la nave.


                 —Haré  el  ofrecimiento  —afirmó  Ender—.  Pero  sus


          vidas seguirán sin tener sentido.


                 —También las nuestras —concluyó Sergeant.













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