Page 91 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
Cincinnatus descubrió que se quedaba paralizado.
Estaba en medio de una tarea y de pronto notaba que no
había hecho nada en media hora o en una entera. En
cambio su mente había recorrido situaciones imaginarias,
siempre desastrosas, y siempre por culpa de él. Se
sofocaba, se petrificaba, era presa del pánico y dejaba a
sus hermanos a merced del enemigo.
Todos contaban con él, y a juicio de los demás él
estaba totalmente preparado: la nave estaba equipada
para la guerra, el software estaba probado y funcionaba a
la perfección. Pero no podían saber qué había dentro de
su cabeza, y Cincinnatus estaba loco de miedo.
Se lo diré. Se lo diré al Gigante. No puedo hacer esto.
No soy tu heredero. Soy un lamentable error. Un fracaso.
Si nos enfrentamos a una guerra, no puedes contar con
que yo haga nada.
Tomó la decisión una y otra vez. Iba a ver al Gigante
para confesarse. En cambio hablaban de viejas batallas.
¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué Ender Wiggin hizo
aquello?
El Gigante parecía disfrutar con ello.
—El genio de Ender Wiggin consistía en comprender
al enemigo. A los niños contra los que peleaba en la
Escuela de Batalla, y a los fórmicos. Él no sabía que estaba
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