Page 110 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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otros atacaron con brío renovado las ostras, la ensalada o el

            llantén  frito.  Lin  pensó  en  lo  imposible  que  resultaba

            organizar  un  grupo  de  cualquier  tamaño  para  actuar  al

            unísono. Tardarían aún un tiempo en marcharse.

                Isaac y Derkhan se susurraban frente a ella, y sus antenas

            vibraron.  Podía  captar  algunos  de  los  murmullos:  Isaac

            estaba  entusiasmado  hablando  de  política.  Canalizaba  su

            difuso,  errabundo  y  marcado  descontento  social  hacia  sus

            discusiones con Derkhan. Estaba actuando, pensó Lin con

            divertido  resentimiento,  tratando  de  impresionar  a  la
            lacónica periodista.


                Pudo ver a Isaac pasar una moneda cuidadosamente por

            debajo de la mesa, recibiendo un sobre en blanco a cambio.

            Sin duda alguna, se trataba del último número del Renegado
            Rampante, el noticiario ilegal y radical para el que escribía

            Derkhan.


                Más  allá  de  un  nebuloso  disgusto  hacia  la  milicia  y  el

            gobierno,  Lin  no  se  interesaba  en  política.  Se  recostó  y
            contempló  las  estrellas  a  través  de  la  bruma  violeta  de  la

            lámpara suspendida. Pensó en la última vez que había ido a

            una feria: recordaba el demente palimpsesto de olores, los

            silbidos  y  chirridos,  las  competiciones  amañadas  y  los

            premios  baratos,  los  animales  exóticos  y  los  vestidos

            brillantes,  todo  ello  empaquetado  en  un  recipiente  sucio,

            vibrante, emocionante.

                La feria era el  lugar  en el  que las reglas  normales  se

            olvidaban por un tiempo, donde los banqueros y los ladrones

            se mezclaban para escandalizarse y entusiasmarse. Aun las

            hermanas menos extravagantes de Lin podían acudir.

                Uno de sus primeros recuerdos era el de colarse entre las



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