Page 105 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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despiadadas: si no le hubiera gustado su obra probablemente
no serían amigas, pues sus juicios en el Faro eran duros hasta
la brutalidad.
A ella podía decirle que echaba de menos a Isaac, pues
Derkhan conocía la verdadera naturaleza de su relación.
Hacía poco más de un año, mientras las dos paseaban juntas
por los Campos Salacus, Derkhan había comprado bebidas.
Cuando entregó el dinero para pagar, se le cayó el bolso. Se
había agachado rápidamente para recuperarlo, pero Lin se
adelantó, recogiéndolo y deteniéndose un mero instante al
ver el gastado heliotipo de una hermosa e intensa joven
vestida de hombre que se le había caído al suelo, con tres
equis de pintalabios abajo. Se lo entregó a Derkhan, que lo
devolvió al bolso sin prisas y sin mirar a Lin a los ojos.
—Fue hace mucho tiempo —había dicho enigmática,
antes de sumergirse en su cerveza.
Lin había tenido la sensación de deberle un secreto. Casi
se alivió cuando, un par de meses después, se encontró
bebiendo con Derkhan, deprimida después de una estúpida
riña con Isaac. Aquello le dio la oportunidad de contarle una
verdad que ya debía de haber adivinado. Derkhan había
asentido con nada más que preocupación por la desdicha de
Lin.
Desde entonces habían estado muy unidas.
A Isaac le gustaba Derkhan porque era sediciosa.
Mientras Lin pensaba en él, oyó su voz.
—Mierda, perdón a todos por el retraso...
Se volvió para verlo acercándose a ellos entre las mesas.
Sus antenas se doblaron en lo que sabía que él reconocería
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