Page 114 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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adepto en el juego de la pesca, y obtuvo tres cangrejos vivos
de una gran bañera giratoria. Bellagin y Spint fueron a que
les leyeran la buenaventura en las cartas y chillaron aterrados
cuando la aburrida bruja giró en sucesión La Serpiente y La
Vieja Saga. Exigieron una segunda opinión a una
escarabomante de grandes ojos, que observaba teatral las
imágenes que recorrían el caparazón de sus escarabajos
mientras se movían entre el serrín.
Isaac y los otros dejaron a Bellagin y Spint atrás.
El resto del grupo dobló una esquina junto a la Rueda del
Destino y se reveló ante ellos una sección del parque
toscamente vallada. Dentro, una hilera de pequeñas tiendas
se curvaba hasta perderse de vista. Sobre el portal podía
verse una leyenda mal pintada: «EL CIRCO DE LO
EXTRAÑO».
—Bueno —dijo Isaac pesadamente—. Me parece que voy
a echar un pequeño vistazo...
— ¿Tanteando las profundidades de la miseria humana,
Isaac? —preguntó un joven modelo cuyo nombre no era
capaz de recordar. Aparte de Lin, Isaac y Derkhan, del grupo
original solo quedaban unos pocos. Todos parecían
sorprendidos por la elección del científico.
—Documentación —explicó con grandilocuencia—.
Documentación. ¿Os unís a mí, Derkhan, Lin?
Los demás tomaron el comentario con reacciones que iban
desde los bufidos descuidados hasta los gestos petulantes.
Antes de que todos desaparecieran, Lin hizo unas rápidas
señas a Isaac.
No me interesa mucho. La teratología es más tu
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