Page 221 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 221

dedicado  a  comprender  ese  miembro  en  particular.  Los

            garuda que viven en Nueva Crobuzon no nos son de utilidad,

            por cierto. Puse anuncios en la universidad, pero al parecer

            no ha entrado ninguno como estudiante este año. Por el bien
            de la ciencia, llegué incluso a intentar argumentar con un...

            un  líder  comunitario...  y  resultó  en  un  pequeño  desastre.

            Dejémoslo ahí. —Isaac hizo una pausa, recordando, antes de

            devolverse a la discusión—. Así que miremos a los pájaros.

            Pero claro, eso nos lleva a un problema totalmente distinto.

            Los bichos pequeños, los zumbones, los reyezuelos, todos

            esos son interesantes y útiles en términos de... ya sabes, de

            trasfondo amplio, de física del vuelo, de lo que quieras, pero

            básicamente  buscamos  a  los  grandes.  Los  cernícalos,  los
            halcones, las águilas, si consigo alguna. Porque en esta fase

            aún pienso de forma análoga. Pero no quiero que pienses que

            soy  estrecho  de  miras.  No  estoy  estudiando  a  los

            efemerópteros, o lo que sea, solo por interés. Estoy tratando

            de averiguar si puedo aplicar este estudio. Quiero decir que

            presumo que no eres muy exigente, ¿no? Presumo que si te

            injerto un par de alas de murciélago o de moscarda, o incluso
            una  glándula  de  vuelo  de  un  pólipo,  no  te  irás  a  cabrear.

            Puede que no sean bonitas, pero el objetivo es hacerte volar,

            ¿no?


                Yagharek  asintió.  Escuchaba  con  feroz  interés,

            revolviendo entre los papeles sobre la mesa. Se esforzaba por
            comprenderlo todo.


                —Muy  bien.  Así  que  parece  razonable,  aun  a  pesar  de

            todo,  que  en  los  que  debemos  fijarnos  es  en  los  pájaros

            grandes.  Pero,  por  supuesto...  —Isaac  rebuscó  entre  los

            papeles,  tomó  varios  dibujos  de  la  pared  y  entregó  los




                                                           220
   216   217   218   219   220   221   222   223   224   225   226