Page 41 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 41
Después situó la estatuilla de Sil sobre una plataforma de
visión bajo una campana de vidrio, bregó con un fuelle
debajo de ella, extrajo el aire y lo reemplazó con gas
procedente de un delgado tubo de cuero.
Se relajó. Ahora, la integridad de la escultura acuática
vodyanoi se mantendría un poco más. Lejos de manos
vodyanoi, sin que nadie las tocara, tales obras duraban más
o menos una hora antes de colapsarse en su forma elemental.
Si se las tocaba se disolvían mucho antes, lo que podía
retrasarse en presencia de gases nobles. Podría disfrutar de
unas dos horas para investigar.
Isaac se había interesado en la acuartesanía vodyanoi de
forma indirecta, como resultado de sus investigaciones sobre
la teoría unificada de la energía. Se había preguntado si lo
que permitía moldear el agua de aquel modo era una fuerza
relacionada con la atadura que buscaba, que mantenía unida
la materia en ciertas circunstancias y la dispersaba
violentamente en otras. Lo sucedido había sido un patrón
común en las investigaciones de Isaac: un subproducto de su
trabajo había adquirido inercia propia y se había convertido
en una profunda, aunque seguramente efímera, obsesión.
Dobló algunos lentetubos en posición y encendió un
mechero de gas para iluminar la pieza de agua. Aún le
intrigaba la ignorancia que rodeaba a aquella artesanía.
Volvió a pensar en la gran cantidad de investigaciones
estúpidas, en los muchos análisis» que no eran más que
descripción (y a menudo mala) oculta detrás de galimatías
ofuscatorios. Su ejemplo favorito era la
Hidrofisiconometricia de Benchamburg, un libro de texto de
gran reputación. Cuando lo leyó no pudo reprimir un grito:
40

