Page 728 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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túnel bajo el cuerpo de su compañero y las profundidades de
la gruta, desviando los pensamientos delatores.
Entonces comenzó a incorporarse, muy lentamente.
Miraba por los espejos con violento fervor, como si intentara
demostrarle algo a algún dios ¡Fíjate, no miro a mi espalda,
puedes verlo!. La parte superior de su cabeza superó el labio
del hoyo y al mismo tiempo aumentaron la luz y la
pestilencia.
Su terror no dejaba de crecer. El sudor ya no era caliente.
Inclinó la cabeza y se incorporó un poco más, hasta que
vio la propia habitación bajo la luz sepia que se abría paso
por un sucio ventanuco.
Era una estancia larga y estrecha, con menos de tres
metros de anchura por unos siete de profundidad. Estaba
cubierta de polvo, abandonada hacía mucho, sin entradas ni
salidas visibles, sin trampillas ni puertas.
Contuvo la respiración. En el extremo más lejano, sentada,
al parecer mirándolo directamente, la celosía de complejos
brazos y miembros asesinos moviéndose con atónito
descontrol, las alas medio abiertas en lánguida amenaza,
había una polilla.
Isaac tardó un momento en comprender que no había
gemido. Le llevó algunos segundos más, contemplando las
trémulas cuencas de las antenas de aquel ser vil, darse cuenta
de que no lo había detectado. La polilla se giró un poco,
moviéndose hasta mostrar tres cuartos de su superficie.
Con absoluto silencio, Isaac exhaló. Giró la cabeza una
fracción de milímetro para abarcar el resto de la estancia.
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