Page 847 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Corrientes extraordinarias recorrieron a toda velocidad la
maquinaria que había frente a ellos.
Se produjo un momento de inmovilidad casi total, en el
que incluso la lluvia pareció detenerse.
Chispas de colores diversos y extraordinarios saltaron de
las conexiones.
Un arco masivo de potencia tensó de pronto por completo
el cuerpo de Andrej. Una corona de luz inestable lo rodeó
durante un instante. El asombro y el miedo cristalizaban su
cuerpo.
Isaac, Derkhan y Yagharek lo observaban, paralizados.
Mientras las baterías enviaban grandes esputos de
partículas cargadas y aceleradas por el intrincado circuito,
flujos de potencia y órdenes procesadas interactuaban en
complejos bucles de retroalimentación, un drama
infinitamente veloz que se desarrollaba a escala
femtoscópica.
El casco de comunicaciones empezó su labor, absorbiendo
las emanaciones de la mente de Andrej y amplificándolas en
un flujo de taumaturgones y ondas. Recorrieron el circuito a
la velocidad de la luz y se encaminaron hacia el embudo
invertido que las enviaría en silencio hacia el éter.
Pero fueron desviadas.
Fueron procesadas, leídas, matematizadas por el ordenado
martilleo de diminutas válvulas e interruptores.
Al cabo de un momento infinitamente pequeño, dos
nuevas emisiones de energía irrumpieron en el circuito.
Primero vino la que procedía de la Tejedora, fluyendo en
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