Page 842 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Empezó a llover de forma repentina. Eran gotas gruesas y
untuosas que caían de forma indolente y estallaban al tocar
el suelo, espesas y cálidas como el pus. La noche era muy
cerrada y las glutinosas nubes de tormenta contribuían a ello
todavía más. Isaac trabajaba deprisa, sintiendo de pronto los
dedos muy torpes, muy grandes.
Flotaba en el ambiente una sensación de resistencia, un
peso que se prendía del espíritu y empezaba a saturar los
huesos. La percepción de lo insólito, de lo terrible y de lo
oculto, que se cernía sobre ellos como si lo hiciese desde
dentro, una hinchada nube de tinta que ascendía desde las
profundidades de la mente.
—Isaac —dijo Derkhan mientras se le rompía la voz—,
tienes que darte prisa. Está empezando.
Un enjambre de sensaciones de pesadilla descendía
tamborileando entre ellos junto con la lluvia.
—Están despiertas y han salido —dijo Derkhan,
aterrorizada—. Están cazando. Han salido. Deprisa, tienes
que darte prisa...
Isaac asintió sin decir nada y continuó con lo que estaba
haciendo, al tiempo que sacudía la cabeza como si con ese
gesto pudiera dispersar el empalagoso miedo que se había
apoderado de él. ¿Dónde está la puta Tejedora?
—Alguien nos está observando desde abajo —dijo
Yagharek repentinamente—, algún vagabundo que no ha
salido huyendo. No se mueve.
Isaac volvió a levantar la mirada y luego devolvió su
atención al trabajo.
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