Page 848 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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tropel desde el casco que llevaba. Una diminuta fracción de
segundo más tarde, llegó con un chispazo la corriente del
Consejo de los Constructos, a través del tosco cable que los
comunicaba con el vertedero del Meandro Griss, dando
tumbos arriba y abajo por las calles, a través de las válvulas-
circuito en un gran despliegue de potencia, hasta los circuitos
del casco de Andrej.
Isaac había visto cómo las polillas asesinas babeaban y
pasaban sus lenguas indiscriminadamente por el cuerpo de la
Tejedora. Las había visto embriagadas, pero no saciadas.
Todo el cuerpo de la Tejedora emanaba ondas mentales,
se había dado cuenta de ello, pero no eran como las de
ninguna otra raza inteligente. Las polillas asesinas lamían
ansiosamente y probaban su sabor... pero no encontraban
sustento en ella.
La Tejedora pensaba en un continuo, incomprensible,
giratorio torrente de consciencia. No había capas en su
mente, no había ego que controlase las funciones inferiores
ni córtex animal que mantuviera la mente asentada. Para la
Tejedora, no había sueños durante la noche, no había
mensajes ocultos provenientes de las esquinas secretas de la
mente, no había limpieza a fondo de la basura acumulada con
el material sobrante de una consciencia ordenada. Para la
Tejedora, el sueño y la vigilia eran una misma cosa. La
Tejedora soñaba con ser consciente y su consciencia era su
sueño, en una interminable e insondable sucesión de imagen,
deseo, cognición y emoción.
Para las polillas asesinas, era como la espuma de una
bebida efervescente. Era embriagadora y deliciosa pero
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