Page 845 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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se agitaran salvajemente y pudiera oírse el canturreante
monólogo de la Tejedora:
...MIENTRAS TÚ Y YO CONCURRÍAMOS EL
GORDO EMBUDO-ESPACIO EL COÁGULO DEL
CENTRO DE TELACIUDAD NOS VE ENGORDAR... en
el interior de sus cráneos; la enorme araña atravesó con
suavidad el desgarro que pendía del aire y danzó hacia ellos,
enanos en comparación con su resplandeciente cuerpo.
Isaac dejó escapar un suspiro agudo, un afilado gemido de
alivio. Su mente trepidaba con la maravilla y el terror que
inducía la Tejedora.
— ¡Tejedora! —exclamó—. ¡Ayúdanos ahora! —tendió
el otro casco comunicador hacia la extraordinaria presencia.
Andrej había levantado la mirada y trataba de apartarse,
sumido en un paroxismo de terror. Los ojos sobresalían de
las órbitas a causa de la presión de la sangre, y empezó a
vomitar dentro de la máscara. Se arrastró tan rápidamente
como pudo hacia la cornisa del tejado, impelido por un
terrible miedo inhumano que sacudía su cuerpo.
Derkhan lo sujetó y lo sostuvo en su lugar. Él ignoró su
arma, los ojos vacíos de todo lo que no fuera la vasta araña
que se cernía sobre él con movimientos lentos y portentosos.
Derkhan podía someterlo con facilidad. Sus gastados
músculos se flexionaban y se retorcían en vano. Ella lo
arrastró de vuelta y lo inmovilizó.
Isaac no los miraba. Le tendió el casco a la Tejedora,
suplicante.
—Necesitamos que te pongas esto —dijo—. ¡Póntelo ya!
Podemos acabar con todas. Dijiste que nos ayudarías... a
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