Page 855 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Apenas acaba de empezar —gritó Isaac sobre el
estruendo de la lluvia.
El motor de crisis zumbaba y se estaba calentando,
mientras absorbía recursos enormes y cada vez mayores.
Enviaba oleadas de corriente transformadora a través de los
cables aislantes en dirección a Andrej, que se agitaba y se
zarandeaba presa del terror y de la agonía.
El motor drenaba la energía de la inestable situación y la
canalizaba, obedeciendo sus instrucciones, derramándola en
una forma transmutadora sobre el flujo Tejedora/Consejo.
Alimentándolo. Incrementando su intensidad, su alcance y
su potencia. Y volviendo a incrementarla.
Comenzó un bucle de retroalimentación. El flujo artificial
se hacía más fuerte; y como una enorme torre fortificada
sobre unos cimientos inestables, el incremento de su masa lo
hacía más precario. Su ontología paradójica se volvía más
frágil conforme aumentaba la potencia del flujo. La crisis se
agudizaba. La potencia transformadora del motor aumentaba
exponencialmente; alimentaba el flujo mental; la crisis
volvía a intensificarse...
El hormigueo de la piel de Isaac empeoró. Una nota
parecía estar sonando en su cráneo, un pitido que
incrementaba su agudeza como si algo muy cercano
estuviera dando vueltas y más vueltas, fuera de control.
Se encogió.
...BUENA PENA Y GRACIA FUENTE QUE SE
DERRAMA COBRA MENTE PERO MENTE ES NO
MENTE... continuaba murmurando la TEJEDORA... UNO
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