Page 856 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Y UNO EN UNO NO SERVIRÁ PERO ESTO ES UNO Y
DOS A LA VEZ GANAREMOS CÓMO GANAREMOS
QUÉ HERMOSO...
Mientras Andrej se estremecía como la víctima de una
tortura bajo la siniestra lluvia, la potencia que recorría su
cabeza y se vertía al cielo ganaba en intensidad y se
incrementaba a un ritmo terrorífico, geométrico. Era un
proceso invisible pero podía sentirse: Isaac, Derkhan y
Yagharek se apartaron de la convulsa figura tanto como se lo
permitía el pequeño espacio. Sus poros se abrían y se
cerraban, su pelo o sus plumas se erizaban violentamente por
toda su piel.
Y mientras tanto, el bucle de crisis continuó y la
emanación se incrementó, hasta que casi resultó visible, un
brillante pilar de éter perturbado de setenta metros de altura,
que hacía que la luz de las estrellas y la de los aeróstatos se
combara de forma imprecisa a su alrededor mientras se
erguía como un invisible infierno sobre la ciudad.
Isaac se sentía como si sus encías se estuviesen pudriendo,
como si sus dientes estuviesen tratando de escapar de sus
mandíbulas.
La Tejedora continuaba danzando, extasiada.
Un enorme faro ardía en el éter. Una enorme columna de
energía, rápidamente creciente, una consciencia fingida, el
mapa de una mente falsificada que se hinchaba y engordaba
en una terrible curva de aumento, imposible y vasta en aquel
lugar, el portento de un dios inexistente.
Por toda Nueva Crobuzon, más de novecientos de los
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