Page 874 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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cada vez mayor, un torrente de energía incontrolable que se

            extendió por su esófago y llenó su estómago en cuestión de

            segundos.

                La polilla no podía soltarse. Se quedó allí, atracándose,

            paralizada. Podía sentir la inminencia de un peligro pero no

            le  importaba,  no  podía  pensar  en  nada  que  no  fuera  el

            embriagador  y  hechizante  flujo  de  alimento  que  la

            inmovilizaba, que la enfocaba. Estaba atrapada allí con la

            intensidad imbécil de un insecto nocturno que se arroja una

            vez tras otra contra un cristal agrietado, tratando de encontrar
            un camino hasta la llama letal.


                La polilla asesina se inmolaba a sí misma, inmersa en un

            torrente incontenible de poder.

                Su estómago se hinchó y la quitina se quebró. El masivo

            fluir  de  emanaciones  mentales  la  abrumaba.  La  enorme  e

            inconcebible criatura se convulsionó una vez; su vientre y su

            cráneo estallaron con sonidos húmedos y explosivos.




                Instantáneamente se desplomó hacia atrás y murió en dos

            rociadas de icor y piel desgarrada, mientras de sus masivas

            heridas manaban entrañas y pedazos de cerebro empapados
            con licor mental no digerido, imposible de digerir.


                Se  desparramó,  muerta,  sobre  la  forma  insensible  de

            Andrej, sacudida por movimientos espasmódicos, goteante,

            rota.



                Isaac  bramó  de  deleite,  un  enorme  grito  de  asombrado

            triunfo. Andrej fue olvidado por un instante.


                — ¡Sí! —exclamó Derkhan exultante, y Yagharek emitió



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