Page 877 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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recargar, advirtió. Los últimos supervivientes se abalanzaban
sobre él. Habían estado esperando a que disparara.
— ¡Retrocede, Dee! —gritó, y se apartó del borde.
Yagharek derribó a un hombre con un latigazo en las
piernas, pero la llegada de los oficiales lo obligó a retroceder.
Los tres se retiraron del borde de la cornisa y miraron
desesperadamente a su alrededor en busca de armas.
Isaac tropezó sobre la pata segmentada de una polilla
muerta. Detrás de él, la tercera polilla estaba emitiendo
pequeños chillidos de placer mientras bebía. Se fundieron en
un solo aullido, un prolongado sonido animal de deleite o
miseria.
El sonido gimiente hizo volverse a Isaac, que se vio
atrapado en una húmeda detonación de carne. Los intestinos
se desparramaron ruidosamente sobre el tejado y lo
volvieron traicionero.
La tercera polilla había sucumbido.
Isaac contempló la oscura y repantigada forma, dura y
jaspeada, grande como un oso. Estaba completamente
despatarrada en un estallido radial de miembros, y parte del
cuerpo y su vaciado tórax goteaba. La Tejedora se inclinó
hacia delante como un niño y palpó el extendido
exoesqueleto con un dedo vacilante.
Andrej seguía moviéndose, aunque sus patadas eran cada
vez más intermitentes y débiles. Las polillas no habían
bebido de él, sino de la masiva riada de pensamientos que
burbujeaba desde su casco. Su mente todavía operaba,
perpleja, aterrada y atrapada en el terrible bucle de
retroalimentación del motor de crisis. Cada vez se movía con
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