Page 435 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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sentido en que Maggie entendía el término. En su
composición había más metal que agua, y ya no estaban
confinados por los límites de la química orgánica. Los
colonos enseguida construyeron forjas y fundiciones, y
sus descendientes no tardaron en diseminarse por todo
el planeta.
La mayor parte del tiempo elegían pasarla
integrados en la Singularidad, la mente planetaria
global que era a un mismo tiempo artificial y orgánica,
en la que los eones transcurrían en un segundo al ser
procesado el pensamiento a la velocidad de los
ordenadores cuánticos. En el mundo de los bits y los
qubits ellos vivían como dioses.
Aunque en ocasiones, cuando sentían la añoranza
ancestral de la corporeidad, optaban por convertirse en
seres individuales y encarnarse en máquinas, como era
el caso de Atax y sus compañeros. Entonces vivían en el
tiempo pausado, el tiempo de los átomos y las estrellas.
Ya no había fronteras entre el espíritu y la máquina.
—Este es el aspecto actual de la humanidad —dijo
Atax, girando lentamente para que los colonos de la
Espuma de Mar pudieran observar su cuerpo de metal—
. Nuestros cuerpos están hechos de acero y titanio; y
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