Page 430 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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mil  kilómetros  de  ancho.  Alrededor  de  la  mitad  eran


             negras como la obsidiana, mientras que el resto eran de

             un  granuloso  tono  ocre.  A  Maggie,  61  Virginis  e  le

             recordó una pelota de fútbol.



                    Maggie  escrutó  a  los  tres  extraterrestres  de  pie

             frente a ella en el muelle del transbordador, los tres de


             alrededor de un metro ochenta. Los cuerpos metálicos,

             segmentados y con forma de barril, descansaban sobre

             cuatro piernas multiarticuladas y finas como ramitas.



                    Durante  la  aproximación  de  los  vehículos  a  la


             Espuma  de  Mar,  los  colonos  habían  creído  que  eran

             diminutas  naves  de  reconocimiento,  hasta  que  los

             escáneres  confirmaron  la  ausencia  de  todo  tipo  de

             materia orgánica. Entonces pensaron que eran sondas


             autónomas, hasta que las supuestas sondas se plantaron

             frente a la cámara de la nave, sacaron las manos y dieron

             unos golpecitos en la lente.



                    Sí,  las  manos.  A  media  altura  de  cada  uno  de  los


             cuerpos  metálicos  emergían  dos  brazos  largos  y

             sinuosos  terminados  en  una  mano  flexible  y  blanda

             hecha  de  una  fina  malla  de  aleación.  Maggie  bajó  la

             mirada  hacia  sus  propias  manos.  Las  de  los


             extraterrestres  se  parecían  muchísimo:  cuatro  dedos

             esbeltos, un pulgar oponible y articulaciones flexibles.


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