Page 461 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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—Tenemos mucha suerte de estar aquí —comentó


             mi  padre  señalando  las  filas  ordenadas  de  gente

             avanzando hacia la  parada del autobús,  los solemnes

             jóvenes con camisas y zapatos limpios, las mujeres de


             mediana  edad  que  ayudaban  a  sus  ancianos

             progenitores,  las  calles  limpias  y  vacías,  el  silencio…

             porque, a pesar de la muchedumbre, nadie elevaba el

             tono  de  voz  por  encima  del  de  un  murmullo.  El  aire


             parecía  fluctuar  por  las  conexiones  entre  todas  esas

             personas  —familias,  vecinos,  amigos,  colegas—,  tan

             invisibles y fuertes como hebras de seda.



                    Yo  había  visto  en  la  televisión  lo  que  estaba


             sucediendo  en  otros  lugares  del  mundo:  saqueadores

             gritando, brincando por las calles; soldados y policías

             disparando  al  aire  y  a  veces  al  gentío;  edificios  en

             llamas;  pilas  tambaleantes  de  cadáveres;  generales


             vociferando  delante  de  multitudes  desenfrenadas,

             jurando  venganza  por  antiguos  agravios  incluso

             cuando el mundo estaba llegando a su fin.



                    —Hiroto,  quiero  que  recuerdes  esto  —dijo  mi


             padre,  mirando  a  su  alrededor  sobrecogido  por  la

             emoción—. Ante los desastres es cuando demostramos

             nuestra fortaleza como pueblo. Tienes que entender que

             lo que nos define no es nuestra soledad individual, sino




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