Page 495 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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hasta que se queda en silencio—. Pero no hablemos de
cosas tristes. Te quiero.
Entonces apago la radio y me empujo hacia el
espacio para que no sientan la tentación de organizar
una inútil partida de rescate. Y caigo, alejándome cada
vez más y más del palio que forma la vela.
Observo cómo, al separarme de ella, las estrellas van
descubriéndose en todo su esplendor. El Sol, ahora tan
débil, es ya solo una estrella entre tantas, que ni se alza
ni se pone. Yo voy a la deriva entre ellas, solo, y al
mismo tiempo en armonía con ellas.
La lengua de un gatito me hace cosquillas en el
corazón.
En mi siguiente jugada coloco la piedra en la brecha.
Mi padre juega tal como esperaba que lo hiciera, y
mis piedras de la esquina noreste se pierden, quedan a
la deriva.
No obstante, el grupo principal está a salvo, e
incluso es posible que prospere en el futuro.
«A lo mejor en el go sí que hay héroes», dice la voz
de Bobby.
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