Page 499 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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conducían a los aposentos de la familia.
Obee, que estaba menos borracho, se dispuso a
rectificar sin demora esta circunstancia saltando al otro
lado de la barra y sirviéndose de la provisión de bebidas
del local. Agarró sin cuidado alguno varias botellas de
diversos tamaños y colores de las repisas que tenía a su
alrededor, y tras dar un trago a cada una fue
haciéndolas añicos contra el mostrador o arrojándolas al
suelo. El alcohol corrió libremente por todas partes,
empapando piso y mobiliario.
Un grito de mujer brotó de la oscuridad del piso
superior. Obee dio un respingo y desenfundó el
revólver. Sin saber qué hacer, si correr al piso de arriba
para ayudar a su amigo, o por la puerta y calle abajo
para adentrarse en el bosque antes de que lo pudieran
atrapar, se quedó dudando al pie de las escaleras. Desde
arriba le llegó el sonido de unas botas ahora ya
descuidadas del ruido que pudiesen hacer, seguido del
de algo blando y pesado chocando contra el suelo. Obee
lanzó un improperio y retrocedió de un salto,
frotándose los ojos con sus sucias manazas en un intento
por quitarse la capa de polvo que le acababa de caer
desde el techo. Más palabrotas y gritos amortiguados,
tras de lo cual se impuso un silencio absoluto.
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