Page 512 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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se trataba de ninguna canción que conociera.




                    Fue  abriéndose  paso  con  cuidado  por  entre  los

             árboles hasta alcanzar las profundidades sombrías del

             bosque, y una ligera brisa no tardó en secarle el sudor y

             el  agua  del  rostro.  El  corazón  le  empezó  a  latir  más

             rápido.  Las  voces  que  cantaban  se  oían  ya  con  más


             claridad.  Una  profunda  voz  masculina  entonó  en

             solitario  palabras  que  no  alcanzó  a  distinguir,  y  la

             extraña estructura de la melodía le recordó la música de


             los  chinos.  Entonces  respondió  un  coro  de  voces

             masculinas, y por el ritmo pausado y regular supo que

             quienes  cantaban  eran  hombres  trabajando,  cuyas


             palabras y música se ajustaban al ciclo de sus latidos y

             laboriosa respiración.



                    Alcanzó la linde del bosque y, escondida detrás del

             grueso  tronco  de  un  arce,  atisbó  a  los  hombres  que

             cantaban junto al arroyo.



                    Salvo por el hecho de que el arroyo no se veía por


             ninguna parte.



                    Tras descubrir que esa curva del cauce era un buen

             lugar  donde  buscar  oro,  los  mineros  chinos  habían

             construido  un  dique  para  desviar  la  corriente.  En  la


             zona por donde antes pasaba el riachuelo, ahora había



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