Page 513 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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cinco  o  seis  de  ellos  con  picos  y  palas  cavando  hasta


             llegar  al  lecho  de  roca.  Otros  extraían  grava  y  arena

             mezclada con oro de grietas de las zonas excavadas con

             anterioridad. Los hombres llevaban sombreros de paja


             para protegerse la cabeza del sol. Lily vio entonces que

             el  solista  era  Logan.  El  rubicundo  chino  se  había

             envuelto  la  espesa  barba  con  un  pañuelo  enrollado  y

             había metido las puntas del mismo dentro de la camisa


             para que la barba no le molestase al trabajar. Cada vez

             que  entonaba  a  voz  en  grito  una  nueva  estrofa  de  la

             canción, se quedaba inmóvil, apoyado en la pala, con la

             bolsa para la barba moviéndose al ritmo de su cántico


             igual que la papada de un gallo. A Lily poco le faltó para

             soltar una carcajada.



                    Por  encima  del  ruido  y  la  actividad  se  oyó  una

             fuerte detonación que retumbó por las orillas del lecho


             seco. Los mineros dejaron de cantar e interrumpieron el

             trabajo. En la montaña reinó repentinamente la calma y

             el  silencio,  que  solo  perturbó  el  ruido  de  los  pájaros

             emprendiendo el vuelo asustados.




                    Crick,  blandiendo  lentamente  por  encima  de  la

             cabeza la pistola que había disparado el tiro, salió con

             aire  arrogante  del  bosque  desde  la  orilla  contraria  a

             aquella en la que Lily estaba escondida. Obee apareció




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