Page 683 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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las que no podía hablar. En cierto sentido, tenía la
sensación de haberme convertido en una especie de
tortuga, cubierto por un caparazón que me impedía
sentir nada.
Mi padre me había escrito pidiéndome que volviera
a casa porque ya era hora de que buscase esposa. Como
había trabajado duro, conservado la salud y mantenido
la boca cerrada —también había ayudado que, al ser
formoseño, se me considerara superior a los
trabajadores del resto de razas con la excepción de
japoneses y coreanos—, me habían ascendido de
manera regular: primero a jefe de cuadrilla y luego a
supervisor de turno. Tenía dinero, y si me instalaba en
mi ciudad podría brindar un buen hogar a mi esposa.
Sin embargo, ya no era capaz de imaginarme
viviendo en la superficie. Llevaba tanto tiempo sin ver
la cegadora luz del sol que me sentía como un recién
nacido al que hubieran sacado al exterior. El silencio
que reinaba era excesivo. Todo el mundo daba un
respingo al oírme hablar porque yo estaba hecho a
gritar. Y el cielo y los edificios altos me producían una
sensación de mareo: estaba tan acostumbrado a estar
bajo tierra, bajo el mar, en espacios confinados y
angostos, que cuando miraba hacia arriba me costaba
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