Page 126 - A orillas del río Piedra me senté y lloré
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Me ofreció las hojas de papel y la estilográfica.
— Escriba todo lo que está sintiendo. Saque las cosas del alma, pónga-
las en el papel y después tírelo. Dice la leyenda que el río Piedra es tan frío
que todo lo que cae en él, hojas, insectos, plumas de ave, se transforma en
piedra. ¿Acaso no sería buena idea que dejase sus sufrimientos en esas
aguas?
Cogí los papeles, ella me dio un beso y me dijo que podía volver para el
almuerzo, si quería.
— No se olvide de una cosa —gritó, cuando me iba—. El amor perma-
nece. ¡Son los hombres los que cambian!
Me reí, y ella me volvió a saludar con la mano.
Estuve mirando el río durante mucho tiempo. Lloré hasta sentir que no
me quedaban más lágrimas.
Entonces empecé a escribir.

