Page 105 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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En la esquina superior derecha estaba la Reina Victoria

              II, que se las arreglaba para parecer serena a pesar de lo

              llamativo de su asiento, un trono de diamante sólido. La


              parte baja de la obra estaba llena de pequeñas figuras, en

              su  mayoría  niños  con  ocasionales  madres  dolientes,

              ordenadas cronológicamente. A la izquierda estaban los


              espíritus  de  generaciones  pasadas  que  habían  vivido

              demasiado pronto para disfrutar de los beneficios de la


              nanotecnología y (no se mostraba implícitamente, pero

              se daba a entender) destrozados por causas obsoletas como

              el  cáncer,  el  escorbuto,  explosiones  de  calderas,


              descarrilamientos,  disparos,  pogromos,  blitzkriegs,

              derrumbamiento  de  minas,  limpieza  étnica,  fugas  nu‐


              cleares, tijeras, beber líquido desatascador, calentar una

              casa fría con carbón de barbacoa y ser aplastado por un

              buey. Sorprendentemente ninguna de las figuras parecía


              resentida; todas miraban las actividades del ingeniero y

              sus obreros querúbicos, con sus rostros elevados e ilu‐

              minados amorosamente por la luz que venía del centro,


              liberada  (como  el  ingeniero  Hackworth  suponía  con

              mente literal) por la energía de enlace de los átomos al

              caer por el pozo de potencial asignado.




                  Los niños en el centro daban la espalda a Hackworth y


              eran en su mayoría siluetas, mirando directamente hacia

              arriba y con los brazos elevados hacia la luz. Los niños


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