Page 106 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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en  la  esquina  inferior  derecha  equilibraban  la  corte

              angélica de la izquierda; eran los espíritus de los niños

              por nacer ya con los beneficios del trabajo del ingeniero,


              y parecían ciertamente ansiosos de nacer lo antes posible.

              Su fondo era una cortina ondulante y luminiscente, muy

              similar a la aurora, que era en realidad una continuación


              de la falda de Victoria II sentada en el trono de arriba.




                  —Perdóneme, señor Cotton —dijo Hackworth, casi

               en voz baja. Había trabajado allí en su época, durante

               varios  años,  y  conocía  la  etiqueta.  Cien  diseñadores


               estaban sentados en el salón, bien ordenados en filas.

               Todos tenían la cabeza metida en un fenomenoscopio.


               Las  únicas  personas  que  se  habían  percatado  de  la

               presencia  de  Hackworth  en  la  sala  eran  el  ingeniero

               supervisor  Dürig,  sus  tenientes  Chu,  DeGrado  y


               Beyerley, y unos ayudantes y mensajeros que estaban de

               pie  en  sus  estaciones  alrededor  del  perímetro.  Eran

               malos modos sorprender a los ingenieros, así que uno se


               acercaba haciendo ruido pero se les hablaba en voz baja.



                  —Buenos días, señor Hackworth —dijo Cotton.




                  —Buenos días, Demetrius. Tómese su tiempo.




                  —Estaré con usted en un momento, señor.


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