Page 111 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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agujeros y cuáles no. Era una aproximación intuitiva al
trabajo, una práctica furiosamente prohibida por los
profesores del Real Instituto de Nanotecnología pero
popular entre los inteligentes y picaros colegas de
Hackworth.
—Bien —dijo finalmente Cotton—, veo el problema
—relajó la mano.
En el mediatrón, la pieza derivó alejándose del grupo
principal por su propio impulso, fue parándose hasta
detenerse y luego comenzó a caer de nuevo siendo atraída
por las fuerzas débiles de Van der Waals. La mano
derecha de Cotton descansaba sobre un pequeño teclado;
le dio a una tecla para detener la simulación, entonces,
Hackworth lo contempló aprobatoriamente, le dio a las
teclas durante unos segundos, apuntando algo de
documentación. Mientras tanto sacó la mano izquierda
del guante y la usó para quitarse el aparato de la cabeza;
las cintas de sujeción dejaron marcas en el pelo.
—¿Es el maquillaje inteligente? —dijo Hackworth,
señalando a la pantalla.
—Un paso más —dijo Cotton—. Control remoto.
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