Page 240 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 240

sobresaliendo  de  columnas,  plafones  y  cornisas,

               cogiéndote  por  sorpresa.  La  mayor  parte  de  la

               decoración estaba astillada por las balas de los fogosos


               Guardias Rojos durante los tiempos de la Revolución

               Cultural. Exceptuando los agujeros de bala, el Parnasse

               estaba  en  una  forma  bastante  decente  aunque,  en


               ocasiones, en el siglo XX, se habían colocado tuberías de

               hierro  negro  verticales  alrededor  de  los  palcos  y


               horizontalmente frente a los balcones para poder sujetar

               las  luces.  Actualmente  las  luces  tenían  el  tamaño  de

               monedas  —dispositivos  de  fase  con  sus  propias


               baterías—  y  podían  pegarse  en  cualquier  sitio  y

               controlarse  por  radio.  Pero  los  tubos  todavía  estaban


               allí,  algo  que  requería  muchas  explicaciones  cuando

               venían los turistas.




                  Cada uno de los doce palcos tenía su propia puerta, y

               una cortina alrededor de la parte delantera para que los

               ocupantes pudiesen tener algo de intimidad entre actos.


               Habían guardado las cortinas con naftalina y las habían

               sustituido  por  pantallas  móviles  a  prueba  de  ruido,

               también habían sacado los asientos y los habían colocado


               en  el  sótano.  Ahora  cada  palco  era  una  habitación

               privada en forma de huevo del tamaño justo para servir


               de escenario corporal. Esos doce escenarios generaban el





                                                                                                  240
   235   236   237   238   239   240   241   242   243   244   245