Page 239 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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subirse al escenario e interactuar, lo que lo alteraba todo.

              El teatro en vivo era un gusto antiguo y peculiar, más o

              menos al mismo nivel que escuchar cantos gregorianos,


              y  no  pagaba  las  facturas.  Pagaban  las  facturas  con

              ractivos.




                  El  edificio  era  alto  y  estrecho,  sacándole  todo  el

               provecho al caro suelo de Shanghai, así que el proscenio


               era casi cuadrado, como los viejos televisores. Encima de

               él se encontraba el busto de una olvidada actriz francesa,

               apoyada  en  alas  doradas,  flanqueada  por  ángeles  con


               trompetas y coronas de laurel. El techo era un fresco

               circular que representaba a las musas entreteniéndose


               con etéreas togas. Colgaba un candelabro del centro; las

               bombillas incandescentes habían sido reemplazadas por

               cosas nuevas que no se agotaban, y ahora iluminaba por


               igual las filas de pequeños asientos colocados muy juntos

               en la platea. Había tres balcones y tres pisos de palcos

               individuales, dos en el lado izquierdo y dos en el lado


               derecho de cada nivel. Las partes delanteras de los palcos

               y los balcones estaban pintadas con imágenes de la mito‐

               logía clásica, el color predominante allí y en otras partes


               era un azul de huevo de petirrojo muy francés. El teatro

               estaba  lleno  de  escayolas,  así  que  los  rostros  de


               querubines,  cansados  dioses  romanos,  troyanos

               desapasionados               y       similares,           estaban           siempre


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